19 enero 2015

SILVER SURFER A TRAVÉS DEL ESPEJO

TÍTULO: ESTELA PLATEADA 01. NUEVO AMANECER
AUTORES: DAN SLOTT,MIKE ALLRED
EDITORIAL: PANINI (MARVEL EXCLUSIVA)
FORMATO: ENCUADERNACIÓN RÚSTICA, 128 PÁGINAS A COLOR
PRECIO: 12€
Portada de Estela Plateada 01. Nuevo Ama

Hace poco apareció en España el volumen recopilatorio con los números 1 al 5 del nuevo Silver Surfer escrito por Dan Slott e ilustrado por Michael Allred y con Laura Allred al color. Confieso mi escepticismo cuando me encontré con el primer número y vi que quien había metido la mente del Dr. Octopus en el cuerpo de Peter Parker era su guionista. Incluso he llegado a leer buenas críticas del tal Superior Spiderman, pero yo, que conocí al señor Parker en guiones de Stan Lee, no pude tragar con aquello. Así que supongo que fueron los dibujos y el color de los Allred los que no me hicieron dudar demasiado en hacerme con el ejemplar.
¿Cómo se las ingenia Marvel para que siempre haya algo que comprarle? ¡Pero si yo lo que quiero leer son novelas gráficas de Alan Moore y ver los dibujos de Andrés Leiva! (Aprovecho para publicitar su última obra: Serie B). Marvel, Marvel. Marvel es nuestra patria porque es nuestra infancia, como dijo Rilke. Y cuando veo a alguno de esos personajes tan inverosímiles, como un tipo brillante de color plateado con una tabla de surf, no puedo dejar de echarle un vistazo, y mira que me resultó siempre insulsa la música de Los Beach Boys. Pero es que el bueno de Stan Lee, con permiso de Kirby y otros pocos, por supuesto, tejió en los años 60 una red que provocó a quienes caían en su pegajoso filamento podían exclamar la frase de un dictador a las puertas de la muerte con el brazo incorrupto de Santa Teresa a su lado, es decir: “lo dejo todo atado y bien atado”. Y eso es el nuevo Silver Surfer, la demostración de que aquellos personajes que salieron de la mente de Stan Lee, pasen guionistas, dibujantes y años por sus páginas, dejaron atadas y bien atadas la visión del mago de la Casa de las Ideas.

Portada de Fantastic Four 48

Silver Surfer es en puridad una creación de Kirby, que le añadió un heraldo a la aparición de Galactus, ideada por Lee, en el número 48 de los Cuatro Fantásticos (marzo de 1966). Pero quizá eso sea lo de menos porque se trata de hablar de este nuevo Silver Surfer. Y en él, salvando las distancias, Slott y los Allred´s aportan una versión interesante pero muy distinta a lo que Lee y Buscema hicieron en el volumen 1 de este surfista galáctico. Con un aire muy pop que en algunas viñetas recuerda las creaciones de Kirby, trama de imprenta incluida, y en otras los efectos lisérgicos que siempre han acompañado al Doctor Extraño, las vicisitudes de este Silver Surfer vienen acompañadas de una fémina terrícola que condicionan absolutamente la obra. Una fémina que nos recuerda la caída a la Alicia de Lewis Carroll a través del espejo. Porque el espejo de esta Alicia es su hermana gemela, y lo es, en un sugerente juego, la tabla de surf de Silver Surfer. De hecho, la primera vez que la señorita Draw percibe la tabla la ve como un espejo en el que, para rizar el rizo, parece ver a su hermana gemela pues el espejo no le devuelve una imagen exacta de ella misma. Está claro que Slott (y Allred, pues firma también como storyteller) tienen presente a Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo, que no es otra cosa que la galaxia, inabarcable, llena de seres sorprendentes: “Puede suceder cualquier cosa”, dice uno de los personajes. Y sí, así es, en este nuevo Silver Surfer la sorpresa, los nuevos personajes y la inmensidad de la galaxia nos mantienen expectantes. Bajo mi modesto juicio, aquella severidad del Silver Surfer de Lee, atormentado por la incomprensión humana, parece diluirse aquí bajo una falsa ligereza e ironía. Porque quizá, depende de cómo cada uno lo quiera ver, Silver Surfer aprende más de la verdadera naturaleza humana al comprobar que su joven acompañante tiene verdaderas necesidades: comer, visitar urgentemente un retrete, volver a comer, en definitiva, atender las necesidades básicas de un homo sapiens. Y eso, parece descubrirlo Norrin Radd-Silver Surfer ahora. Tanta filosofía no le había servido de nada. Solo puedo recomendar esta revisión del deslizador plateado, más ligera que otras pero no por ello menos sugerente. Depende de dónde crea cada uno que acaba la filosofía y comienza el puro entretenimiento. De ambos tiene esta obra.

Fernando González Viñas